Uribe y Noboa sellan alianza contra Colombia, apoyados por el Comando Sur

Por HORACIO DUQUE*

En vísperas de las elecciones presidenciales en Colombia se ha destapado una alianza política entre Daniel Noboa, presidente del Ecuador, y el expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez. Se trata de una movida muy sensible en la geopolítica regional, que encaja con los planes gringos de control absoluto de su entorno regional inmediato, en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Las reuniones entre los dos personajes han estado rodeadas de mentiras y montajes periodísticos, como el que se hizo en torno a una supuesta reunión del presidente Gustavo Petro en Manta con José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, narcotraficante ecuatoriano, líder de la banda Los Choneros.

Es evidente que la escena Uribe/Noboa se ha proyectado para incidir con preponderancia en el proceso electoral, buscando golpear el proyecto de reformas del gobierno del Pacto Histórico y la ascendiente candidatura de Iván Cepeda. Lo que se ha abierto es un flanco sur, en la frontera con Ecuador, para propiciar el regreso de la ultraderecha colombiana al poder acudiendo a la violencia política terrorista.

Los recientes atentados y la arremetida violenta en el Cauca, el Valle del Cauca y Nariño, con decenas de víctimas, en territorios de amplia influencia del Pacto Histórico, han sido relacionados por el presidente Petro con parte de las hostilidades y ataques de Noboa contra el gobierno colombiano. Hay un abundante flujo de material de guerra, de armamento y dinamita desde Quito hacia el espacio fronterizo.

Hoy Ecuador y Noboa hacen parte de las movidas de Trump, el Pentágono y el Comando Sur para tratar de implantar su dominio absoluto en todo el hemisferio occidental, en su guerra comercial y estratégica contra Rusia, China e Irán.

A Trump no le son ajenos los procesos políticos para escoger nuevos rostros en las casas presidenciales latinoamericanas y su voz ha sido clave en la continuidad de Milei, el viraje derechista en Honduras, la elección de Kast en Chile, el realce de Bolsonaro en Brasil, el asalto a La Habana, la extracción de Nicolás Maduro -vía invasión de la soberanía- y la estabilización de un protectorado en Caracas, la agresión a la presidencia de México, sumado al juego sucio en favor de Keiko y López Aliaga en Perú.

Colombia no será la excepción, y el factor gringo con sus maneras y movidas ya está gravitando en el proceso. Ese es el contexto de los recientes encuentros de Uribe con Noboa en Guayaquil.

Con un Noboa que ha sellado acuerdos claves con Washington para afianzar su participación en la iniciativa de seguridad «Escudo de las Américas», impulsada por EE. UU., mediante la firma de acuerdos clave contra el narcoterrorismo y el crimen organizado transnacional. Alianza que incluye cooperación de inteligencia, apoyo del Comando Sur y la apertura de una oficina del FBI en Quito, posicionando a Ecuador como un actor clave en la política de seguridad de Washington en la región.

Se deben considerar en este análisis coyuntural los planes norteamericanos para tener presencia militar en Ecuador y otros países del continente, que Colombia es un nodo bastante delicado dada la colaboración militar entre Washington y Bogotá, desde el Plan Colombia en adelante.

Está lo dicho por Forbes Ecuador sobre el Escudo de las Américas:

«Ecuador ha sido elemento clave para la conformación progresiva del Escudo de las Américas, mediante varios acuerdos realizados, como : Ley de  Asociación, Estatuto de las Fuerzas, Interceptación aérea, interceptación marítima transnacional, 2 acuerdos con Homland Security con la visita de la Secretaria Kristi Noem para compartir inteligencia, un acuerdo de cooperación con la visita del Secretario de Estado Marco Rubio y dos Memorándums de Entendimiento MOU firmados entre el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Ecuador con el Comando Sur de los Estados Unidos. La finalidad cardinal radica en fortalecer la cooperación hemisférica y mejorar la coordinación entre los países, en vista de que ningún país está en condiciones de combatir s en soledad al narcotráfico, al terrorismo, al crimen organizado y a los delitos relacionados con el tráfico de armas y la minería ilegal.

“Como menciona la estrategia NSS 2025, se deben realizar despliegues para asegurar la frontera y derrotar a los carteles, incluyendo cuando sea necesario el uso de la fuerza letal, para reemplazar la fallida estrategia de aplicación de la ley de las últimas décadas.  Una presencia más adecuada de la Guardia Costera y la Armada para controlar las rutas marítimas, reducir el tráfico de drogas y controlar las rutas de tránsito clave en casos de crisis.

“Estos lineamientos generales aparentemente subjetivos deben ser definidos e incluidos en la preparación militar de las fuerzas para un empleo efectivo.

“Estados Unidos ha venido apoyando desde el 2020, a la exploración aeromarítima de la Armada ecuatoriana y a la defensa aérea con dos aviones P-3. Ha donado dos buques guardacostas, un avión C-130 y equipos personales para dotación militar. Recursos que mejoran las condiciones para una respuesta rápida y eficaz en las misiones asignadas.

“Asimismo, la inteligencia estratégica y metodología de planificación para un empleo conjunto con intercambio de experiencias y actualización de doctrina forma parte de esta fase de preparación de las fuerzas.

“Hay basarse en el Escudo de las Américas, para crear una Organización de Seguridad Cooperativa Multidimensional OSCM, con la finalidad de reducir en forma sostenible la capacidad operativa, financiera y de control territorial del narcotráfico en la región andina y fortalecer la legitimidad, el control del Estado, para la protección de la economía y la vida de la población.

“Hay necesidad de establecer mecanismos claros de funcionamiento, conformando dos agrupaciones: una de control y otra de protocolos de operación. La primera que incluya un Consejo Regional de Seguridad, un Observatorio de seguridad regional y un Centro de cooperación de inteligencia y Derechos Humanos. Y un segundo grupo con objetivos específicos y protocolos de operación: Apoyo de guardacostas combinadas, interdicción terrestre, marítima y aérea, control de puertos y rutas, operaciones anti-acceso y negación de área, operaciones coordinadas y autónomas de protección de fronteras, rastreo de activos ilícitos, equipos de fiscales, control de precursores químicos y finalmente indicadores de haberse alcanzado objetivos estratégicos en los tiempos programados.

“El combate al narcotráfico es una responsabilidad de los estados en la región que requiere de un sistema permanente, no únicamente con coaliciones reactivas, sino más bien de un sistema basado en la arquitectura de seguridad hemisférica legitima, estable y permanente, con mecanismos de evaluación y mejoramiento continuo, para una amenaza regional”. (Ver artículo de Forbes)

Total, Uribe no es ningún tonto. Sabe a qué juega con este flanco abierto por el Pentágono y el Comando Sur. Se sienten pasos de animal grande, la violencia en el sur occidente colombiano hace parte de los consabidos métodos de Estados Unidos de exacerbar conflictos para pescar en río revuelto. Hay que tomarse en serio toda esta parafernalia guerrerista instalada en Ecuador. No es un adorno, tiene sus tentáculos y piezas muy efectivas en las lógicas imperiales de poder.

@HoracioDuque8

* Horacio Duque es historiador y analista político.

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