Por YEZID ARTETA*
El pasado 25 de abril hubo masivas y fervorosas celebraciones en Italia y Portugal. La exdeportista olímpica y alcaldesa de Génova, Silvia Salis —nacida en un hogar comunista— celebró en la legendaria ciudad italiana la Festa della Liberazione, que conmemora el inicio de la insurrección partisana contra la ocupación nazi y el hundimiento del régimen fascista. El mismo día los portugueses festejaron la Revolución de los Claveles, que puso fin a la larga y sangrienta dictadura de Salazar. Mientras allá celebran la democracia y la libertad, la extrema derecha colombiana juguetea con la violencia, el caos y la retórica de fuerza, elementos sustanciales del fascismo.
En Colombia las ideas, Viejo Topo, llegan con algún retraso. Quizá por la pereza del mundo académico e intelectual que sigue cobrando, bebiendo, comiendo y viviendo en modo neoliberal, mientras que sus colegas en el mundo exploran salidas —por la izquierda y la derecha— a un modelo económico que no tiene más recorrido. “El neoliberalismo fracasó en el mundo, estamos en una etapa postneoliberal”, afirmó Iván Cepeda en la entrevista concedida a la periodista María Alejandra Villamizar, interviú que recomiendo para descubrir el dominio que posee el candidato presidencial sobre los grandes temas del país y sus propuestas programáticas.
Causa vergüenza que ocurrencias geriátricas y moribundas como la “seguridad demagógica” que propone la candidata presidencial Paloma Valencia, se sigan tratando como novedades. Mientras que en el mundo los analistas de vanguardia observan con estupor los 22 puntos presentados por la empresa Palantir para conseguir la hegemonía global mediante un gobierno tecnofascista o tecno feudal —como lo llama el griego Yanos Varoufakis—, en Colombia existe una corriente cavernícola que celebra las bufonadas del candidato Abelardo de la Espriella.
Milei, Bukele y Noboa, las tres fuentes y partes integrantes de la delirante retórica de la derecha colombiana, no tienen nada que mostrar a sus connacionales en materia de crecimiento económico, empleo y mejoramiento de las condiciones materiales de vida. Todo lo contrario: debacle económica, desempleo y miseria. Milei ha invitado a la población a comer carne de burro pese a que Argentina es uno de los países que más exporta carne vacuna, y asimismo su gestión acumula un índice de desaprobación que bordea las tres cuartas partes de la población, mientras sus ministros engordan su patrimonio a través de las coimas. Noboa, entretanto, usa la agresión permanente contra Colombia para esconder las escandalosas cifras de homicidio, criminalidad y narcotráfico que se han duplicado durante su mandato. Bukele, por su parte, no tiene más que mostrar sino una megacárcel ocupada por culpables e inocentes y el uso desmedido de la cosmética institucional como principales obras de gobierno, como si los salvadoreños pudieran alimentarse de hormigón armado y cuñas publicitarias.
La extrema derecha, representada en Paloma y Abelardo, ofrece a los colombianos un modelo de país en el que la economía de los menos —citando a Jorge Eliécer Gaitán— está por encima de la vida de los más. El arquetipo para Colombia, Viejo Topo, es Colombia misma: lo que comenzó Petro, e Iván Cepeda promete mejorar. La opción autoritaria que anuncia la extrema derecha colombiana para resolver los endémicos problemas de seguridad no tiene pies ni cabeza. La criminalidad y la violencia focalizada en determinadas comarcas rurales del país no se derrota con gritos, expresiones altisonantes, amenazas y falsos saludos militares. La historia enseña que toda alternativa autoritaria acaba arruinando la vida de sus promotores. Cuando se desconoce la realidad de los territorios y sus necesidades, y los gobernantes proceden con el axioma de que “los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben” —_Diálogo de Melos_—, los homicidas acaban segando la vida de 6.402 o 7.837 inocentes.
Dos apuntes: Para el 1º de mayo y los días que vienen te recomiendo, Viejo Topo, un libro y una miniserie. Patear la escalera, el libro del acreditado economista coreano Ha-Joon Chang, profesor de Oxford, en el que explica por qué unos países crecen y a otros no los dejan crecer. Amenaza de tormenta es una miniserie alemana que tiene como escenario el mundo rural de Baviera luego de la caída de la República de Weimar y el ascenso del fascismo a través de la charlatanería y el asesinato.
@Yezid_Ar_D
* Tomado de revista Cambio Colombia