Por HUMBERTO TOBÓN
Queda claro que Estados Unidos está dirigido por un hombre mentalmente perturbado, condenado por la justicia y acusado de pederastia. Lo complejo de su comportamiento, la incoherencia de sus palabras, las continuas amenazas que lanza en todas direcciones y sus ansias desatadas de conquistar el mundo a través de las armas, tiene patas arriba la política internacional, la paz mundial y la desaparición del multilateralismo.
El hombre al frente del poder gubernamental estadounidense, que no reconoce a los jueces ni al Congreso, acaba de ordenar la primera agresión militar en la historia contra un país suramericano, con el agravante de que anuncia que su gobierno se convertirá en el poder institucional de Venezuela, mientras dura el proceso de transición política y administrativa.
La razón que indica la versión oficial norteamericana de atacar a Venezuela, es la captura de un criminal solicitado por la justicia de Nueva York para responder por delitos de narcotráfico. En ese procedimiento militar murieron decenas de personas.
Una vez el dictador Nicolás Maduro estuvo en poder de las autoridades norteamericanas, lo obvio era que el decurso político fuese conducido por la Constituciòn de esa república bolivariana, pero esto no sucedió. El gobierno de Estados Unidos está empeñado en dirigir una transición extraña, no con la oposición, sino con los actuales líderes del gobierno, aliados de Maduro, dejando con un palmo de narices a quienes han reclamado el triunfo electoral desde 2024.
Al escuchar las declaraciones del presidente de Estados Unidos, queda claro que el propósito de su gobierno no es la restauración de la democracia, eso le importa un bledo, sino tener a un gobierno tìtere que le entregue el manejo de los recursos petroleros, que según Washington son de su propiedad.
Trump ha dicho que no solo quiere el petróleo, sino también los minerales que produce Venezuela. Adicionalmente, en sus declaraciones de prensa anda con la retórica, totalmente peligrosa, de acusar a algunos presidentes de ser las cabezas de Estados que son manejados por los carteles de la droga y anuncia que actuará con sus comandos militares.
La captura de Maduro, presuntamente de manera fácil, sin mayor oposición, a través de una operación militar aplaudida por fuerzas sociales, económicas y políticas parqueadas en el exilio, le ha dado a Trump la confianza para indicar que actuará de la misma forma en otros países.
Estados Unidos, que tradicionalmente ha dejado en la trastienda de su política internacional a gran parte de los países latinoamericanos, ahora anuncia a través de su Presidente, que las naciones que están cercanas al imperio tienen que subordinarse, dado que ellos son el país dominante del hemisferio.
Para el caso colombiano, la acusación de Trump contra el presidente Petro fue temeraria, irracional y falsa. Por fortuna la situación parece que puede aclararse durante la reunión de los dos presidentes, porque una intervención igual o parecida a la que se produjo en Venezuela, tendría unos efectos desastrosos en Colombia.
@humbertotobon