La ‘faltoneada’ que le pegó Marco Rubio a Uribe

Por IVÁN GALLO – Editor general de Pares, en alianza con El Unicornio

El uribismo es una fuerza que se alimenta de fracasos ajenos, de confrontaciones. Nació y se hizo fuerte con el fracaso del proceso de paz de Pastrana con las Farc. Se mantuvo ocho años en el poder montándosela a sus vecinos, bombardeando incluso a uno de ellos. Medía a sus generales por los litros de sangre «guerrillera» que le entregaban. Revivió en el 2016 cuando, convencieron a la gente, qpunta de mentiras, para que votara No al plebiscito por la paz. El uribismo existe cuando hay guerra, cuando hay confrontación. Por eso exigían una intervención armada en Venezuela y la pedían para Colombia.

Uribe es amigo desde 2013 de Marco Rubio. Desde entonces tiene línea directa con Washington y por eso creíamos que tenía la sartén por el mango. Tal y como se lo dijo Trump en su llamada a Petro, ha sido la cizaña de Uribe la que consiguió que el inestable y anaranjado presidente afirmara que Petro es líder de un cartel de la droga. Ahora esto estará zanjado. Estados Unidos sabe que, eventualmente, también puede llegar a acuerdos con un gobierno como el de Cepeda.

No hay nada más práctico que un político gringo: al ver que la derecha es incapaz de lanzar una propuesta que no tenga que ver con formarle una calumnia a Petro, y tras comprobar que Iván Cepeda está cada vez más fuerte, decidieron no interferir más en la política local y dejar a Uribe solo, rezumando su odio.

Un día después de la charla telefónica de Petro con Trump, veo a mucho uribista enguayabado porque las bombas no caerán sobre Bogotá. Algunos son así de malos, de ignorantes ¿Por qué les fascina tanto la violencia? ¿Por qué ese pabloescobarismo? ¿Puede ser una opción presidenciable alguien como Abelardo, capaz de llamar a esa nulidad intelectual que se llama María Elvira Salazar para que amenace a Petro con la cárcel? Se le cae a De la Espriella su principal propuesta de campaña, extraditar a Petro.

Marco Rubio prefirió la salida democrática, la de establecer comunicación con un gobierno legalmente elegido y constituido, que seguirle el juego de la conspiración a ese rencor vivo llamado Álvaro Uribe. Además se necesita un apoyo para la reconstrucción de Venezuela y Petro lo será. Ahora, que va ganando la partida, Petro debe apaciguar al doctor Odio, sentarlo en una mesa y llegar a acuerdos con él. Acordar que ni él ni su hermano vayan a la cárcel, que termine sus días aislado en una finca, triste como un dictador retirado, pero indultado. Traicionado por Estados Unidos Uribe sólo puede encontrar lealtad en carga maletines como Lina Garrido o Daniel Briceño, quien ayer intentó desinformar al país afirmando que la manifestación convocada por Petro era para apoyar a Maduro. En eso se quedó Uribe, en gente como Julio Nava.

Hay que sentar a Uribe y pactar con él, eso si, después de elecciones, porque se viene una debacle histórica para la derecha. Hasta Marco Rubio lo sabe, Uribe ya no importa.

@IvanGallo78

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