En declaraciones para El Unicornio, el analista Juan Carlos Flórez consideró que la actual fórmula presidencial de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo representa una de las tensiones más evidentes en el panorama electoral colombiano. Según Flórez, lo que el país está presenciando no es una alianza armónica, sino el costoso proceso de una líder de derecha tratando de «tragarse el sapo» de un vicepresidente que no termina de encajar en su estructura ideológica. Esta falta de sintonía es tan marcada que, en sus intervenciones, Valencia parece más preocupada por subrayar sus diferencias con Oviedo que por exaltar sus cualidades, dejando claro que la pretendida transformación hacia una candidatura de centro-derecha es, hasta ahora, una alquimia fallida.
Este distanciamiento no es casualidad; responde al temor real de la derecha de ser rebasada por su propio flanco. Flórez advierte sobre el «fantasma de Javier Milei», recordando cómo en Argentina el discurso radical de derecha terminó devorando las opciones moderadas de Patricia Bullrich. En Colombia, ese peligro tiene nombre propio: Abelardo De La Espriella. Mientras que el origen de los votos de Oviedo sigue siendo un misterio, el caudal electoral de De La Espriella es sólido y conocido; se trata del sector más doctrinario del uribismo y de Salvación Nacional, una base que castiga las concesiones ideológicas y que hoy se mantiene fiel al abogado en las encuestas.
El «baile difícil» que menciona Flórez sitúa a Paloma Valencia en una encrucijada estratégica: si intenta atraer al centro de la mano de Oviedo, corre el riesgo inminente de perder su retaguardia ante una derecha que no perdona ambigüedades. El analista sugiere que Valencia solo podría respirar tranquila si De La Espriella decide no activar su campaña, emulando el repliegue que en su momento sentenció a Rodolfo Hernández. De lo contrario, la candidata se ve obligada a torear una contradicción constante entre su identidad política y la figura de su fórmula vicepresidencial.
Finalmente, el panorama que dibuja Flórez es un llamado de atención para los sectores de oposición. Con una derecha fragmentada y enredada en dilemas de identidad, el analista no ve hoy una fuerza capaz de derrotar al «candidato del petrismo».
Para Flórez, el verdadero rival sigue siendo Gustavo Petro, un líder que, a pesar de los tropiezos, sabe conectar con las regiones y rescatar su narrativa política. Mientras la oposición siga debatiéndose entre purismos y alianzas incómodas, el oficialismo mantiene una ventaja estratégica que parece difícil de revertir.