Acoso sexual en Caracol TV: «dos periodistas y presentadores»

Caracol Televisión y Noticias Caracol sufren por estos días una suerte de linchamiento moral en redes sociales por cuenta del reconocimiento público que hizo el canal de “unas denuncias recibidas en contra de dos periodistas y presentadores por presunto acoso sexual”.

Al oficializar que «ha activado de manera inmediata los protocolos internos y los procedimientos establecidos por la ley para la atención e investigación de este tipo de situaciones”, Caracol Televisión y su noticiero quedan expuestos a que aparezcan periodistas acuciosos de la competencia o de otras huestes interesados en develar las identidades de los dos periodistas y presentadores denunciados por acoso sexual. Por tratarse de presentadores y periodistas involucrados en el supuesto acoso sexual, ello supone un alto grado de reconocimiento social, político y periodístico lo que aumenta el interés noticioso, con todo y morbo.  

Desde la perspectiva noticiosa, el caso de acoso sexual cumple con los valores/noticia de los que hablan los teóricos de la comunicación de masas: es un caso relevante, de alcance nacional e internacional; se trataría de mujeres periodistas acosadas por sus jefes inmediatos en un país con una creciente sensibilidad social en torno a este tipo conductas aberrantes. Es decir, desde lo noticioso y lo periodístico, el plato está servido.

¿Qué pasa con el olfato periodístico de los colegas que al interior de Caracol y su noticiero saben quiénes son los acosadores? Lo primero que se activa en estos casos es el espíritu de cuerpo o lo que Carolina Sanín llamaría el “cacorraje nacional”, es decir, hombres encubriendo y solidarizándose con los colegas acosadores y desestimando las versiones de las mujeres acosadas. Se activa aquello de “la ropa sucia se lava en casa”. Entonces, aparece la autocensura como la única forma de ponerle límites al olfato periodístico y al interés de abrir noticiero con un “extra, extra, última hora, estos son los acosadores sexuales”. Estas circunstancias confirman una vez más que los criterios de noticia o de noticiabilidad siempre serán acomodaticios.

En una sociedad machista como la colombiana la sanción mediática y moral de los acosadores es quizás el único camino que les queda a las víctimas y a quienes están interesados en erosionar las relaciones de dominación a las que normalmente están sometidas las mujeres. Y es así porque la justicia suele revictimizar a las víctimas de acoso sexual y exculpar a los machos violentos reduciendo las conductas a “coqueteos” normalizados al interior de las empresas.

A juzgar por las reacciones de periodistas víctimas en el pasado de iguales o peores prácticas y que conocen el medio televisivo el acoso sexual al interior de las empresas noticiosas y del entretenimiento está más que normalizado. Sería una práctica cotidiana no muy alejada de lo que acontece en universidades públicas y privadas, entre otros ámbitos.

Una vez expuesto el caso a través del comunicado público, Caracol Televisión y en particular las directivas del Noticiero están en la obligación de acelerar la investigación interna de los hechos denunciados. Cuanto antes deben frenar las “acusaciones y especulaciones” que circulan en la red X en contra de dos presentadores que no aparecieron en la emisión de ayer 20 de marzo lo que despertó suspicacias en varios tuiteros.

Compleja situación la que afronta el canal de televisión. En esta confluyen su condición de actor de poder (político y social) y su naturaleza periodística que la obligaría a hacer públicos los hechos y dar los tratamientos noticiosos propios de un oficio moralmente pensado para denunciar con fines civilizatorios y educativos lo que está mal dentro de la sociedad.  Y por supuesto que el acoso y las otras formas de violencia basadas en género son conductas que estamos en mora de proscribir. La ética empresarial y periodística están comprometidas en el asunto.

Si se comprueba la culpabilidad de los señalados, lo recomendable es que el canal prescinda de sus servicios y exponga sus nombres cumpliendo así con las condiciones teóricas y la praxis del oficio. ¿Serán capaces de hacerlo?

ADENDA: Alejandro Villanueva, abogado y periodista, director de Desigual, afirma públicamente en X que los dos acosadores son Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego. Si se confirma, sería quizá el escándalo más grande de la TV colombiana en la última década. (Ver trino).

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