Por PUNO ARDILA
Depende, porque son cosas distintas, aunque, por lo general, hay que hacer las dos.
La disculpa, que ofrece el victimario y espera o exige la víctima, es la «razón que se da o causa que se alega para excusar o purgar una culpa»; es excusa, pretexto, justificación, exculpación, defensa, descargo, coartada. La ofrece el victimario y la acepta (o no) la víctima. En cambio, cuando es el victimario el que la pide, ‘disculpa’ es sinónimo de indulgencia; se convierte en sinónimo de ‘perdón’: la pide el victimario y la concede (o no) la víctima.
Tres ejemplos, a ver si queda claro.
Primer ejemplo. La empresa Cenit acordó con una comunidad la ejecución de obras como compensación por daños, y seis años después de haber desaparecido con todo y enjalma, y haber dejado los daños, aparece nuevamente a gestionar un nuevo ingreso a la zona. No hubo ninguna de las dos disculpas, ni la de justificación ni la de perdón. Ante la exigencia, hubo el “jueque que jueque”, que puede ser aceptada como una explicación, cierta o falsa, pero, para nuestro caso, vale como explicación. Faltó la otra disculpa, la de indulgencia, la de perdón.
Segundo ejemplo. Un tipo cita a otro para una negociación, y le fija el día, la hora y el lugar (llamémoslos señor Díaz y don Ramiro, por ponerles nombres al azar). El señor Díaz no aparece, habiendo él mismo citado la reunión en su propia oficina. Cuando don Ramiro se va, lo llama, le cuenta una historia y le pone otra cita, pero tampoco le cumple. Nuevamente, el señor Díaz busca a don Ramiro (ya sin historia) y le pone otra cita, pero esta vez no aparece ni con llamadas ni con explicaciones. Aunque hubo una historia, no vale como disculpa de justificación; además, no hubo solicitud de indulgencia o perdón por el irrespeto, un hecho bastante común en situaciones de “poder”, enmarcadas solo por ser el titular de la oficina.
La disculpa que explica puede ser cierta y puede ser aceptable, porque su historia justifica, pero en otros casos no. Y ahí está el tercer ejemplo: En Cartagena, Timochenko “ofreció” perdón a los colombianos, pero no estaba explicando nada (que por donde se le mire es injustificable), y estaba “perdonando” a las víctimas, no pidiendo que estas los perdonaran a ellos.
El victimario debería hacer las dos cosas: ofrecer la disculpa (explicar) y pedir que se le disculpe (pedir perdón). Aquí dicen «le ofrezco una disculpa», y no explican nada ni piden perdón. Pero qué podemos esperar si los colombianos se emperran en decir que «las disculpas no se piden, sino que se dan», y ni siquiera entienden la diferencia entre estos elementales conceptos.
@PunoArdila